Desde sus inicios como desarrollador hasta su actual rol como Jefe de Gobierno de Datos en Viña Concha y Toro, el egresado de Ciencias de la Computación de la Universidad de Santiago, Gonzalo Berríos, presentó una visión estratégica sobre el desarrollo profesional en el ámbito tecnológico, marcada por la adaptabilidad, el pensamiento analítico y la comprensión del negocio.
En una reciente charla dirigida a estudiantes de la Práctica Profesional, el experto repasó su trayectoria, que incluye su paso por consultoras internacionales como IBM y Accenture, destacando que, en el escenario actual, la tecnología debe entenderse como una herramienta al servicio de objetivos mayores. En ese sentido, enfatizó que el valor de la formación no radica únicamente en el dominio de lenguajes de programación, sino en la capacidad de análisis y resolución de problemas.
En su intervención, subrayó la diferencia entre un informático y un científico de la computación, señalando que la base lógica y matemática adquirida durante la formación universitaria permite a los profesionales adaptarse con facilidad a distintos entornos tecnológicos. “La base de la carrera permite moverse entre desarrollo, procesos de negocio, metodologías ágiles y gobierno de datos”, explicó, relevando la versatilidad de la disciplina.
Claves para el desarrollo profesional
Durante la jornada, Berríos entregó recomendaciones concretas para quienes se preparan para ingresar al mundo laboral. Entre ellas, destacó la importancia de confiar en el valor de la formación académica, mantener un aprendizaje continuo frente a los constantes cambios tecnológicos y construir redes de contacto sólidas, aspecto que calificó como uno de los factores más determinantes para el crecimiento profesional.
En su actual rol, enfocado en la gestión y control de datos a nivel corporativo global, el expositor abordó los desafíos de Data Science y la Inteligencia Artificial.
En este punto, y en el contexto específico del Data Science, fue enfático en advertir que el uso de herramientas tecnológicas carece de sentido sin una base sólida en estadística.
Según explicó, conceptos como regresiones, árboles de decisión o simulaciones Monte Carlo son fundamentales para interpretar correctamente los resultados, ya que “sin la matemática, los datos no dicen nada”.
Respecto a la Inteligencia Artificial, llamó a utilizar estas herramientas con criterio, recordando que operan en base a probabilidades y no necesariamente entregan verdades absolutas. Por ello, insistió en la necesidad de verificar y contrastar la información obtenida.
Más allá de la tecnología: el factor humano
Otro de los puntos centrales de su exposición fue el rol de las habilidades humanas en el entorno profesional. Berríos destacó que gran parte de los desafíos en las organizaciones no son técnicos, sino culturales, vinculados a la gestión de equipos y la comunicación.
“El 80% de los desafíos son de personas, solo el 20% son tecnológicos”, afirmó, posicionando al científico de la computación como un actor clave para articular las necesidades del negocio con las soluciones tecnológicas.
Asimismo, recomendó adquirir experiencia temprana en consultoría, al menos durante los primeros años de carrera, como una forma de conocer distintas industrias y ampliar la visión profesional, pese a las exigencias que este tipo de trabajo implica.
Al finalizar, el egresado compartió una reflexión basada en su propia experiencia académica, recordando su tesis —centrada en el análisis fractal aplicado al estudio del cáncer— como un proceso exigente. En esa línea, aconsejó a los estudiantes priorizar el cierre de su etapa universitaria por sobre la búsqueda de la perfección.
De esta forma, la charla dejó en evidencia que, en un entorno marcado por la transformación digital, el éxito profesional no depende únicamente del dominio técnico, sino de una combinación de pensamiento crítico, habilidades interpersonales y una visión estratégica del rol de la tecnología en la sociedad.