Bienvenidos(as) al DMCC | Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación

De una visita al Planetario a impulsar nuevas herramientas para la formación de profesores de Matemática

De una visita al Planetario a impulsar nuevas herramientas para la formación de profesores de Matemática

Su trayectoria en la Universidad de Santiago ha estado marcada por la búsqueda permanente de nuevos conocimientos, la docencia y el compromiso con una educación matemática capaz de responder a las necesidades de sus estudiantes. Hoy, mientras cursa un Doctorado en Estadística en la PUCV, desarrolla un proyecto VIME orientado a fortalecer los procesos de evaluación y formación inicial docente.

Una visita al Planetario de la Universidad de Santiago, cuando apenas estaba en kínder, quedó grabada en la memoria de Álvaro Figueroa. Proveniente de un colegio de alta vulnerabilidad de San Bernardo, aquella experiencia despertó una pregunta que, muchos años después, adquiere un significado especial: ¿podría algún día ser como esos estudiantes universitarios que veía con sus mochilas?

La respuesta comenzó a construirse durante su etapa escolar, cuando descubrió su interés por las matemáticas y por enseñar. Su cercanía con la USACH y el interés por la carrera de Pedagogía en Matemática lo llevaron a ingresar a la Universidad, donde, según reconoce, se encontró con una realidad distinta a la que imaginaba.

“En la universidad me pegué con la realidad de que no sabía matemática”, recuerda entre risas. Su primera calificación no fue la esperada, pero aquella experiencia se transformó en una oportunidad para aprender a estudiar, profundizar sus conocimientos, aprender habilidades como la disciplina y el no rendirse, además de descubrir nuevas áreas de interés como la estadística.

Fue precisamente durante ese proceso cuando la enseñanza adquirió un nuevo significado para él. “La pedagogía pasó de ‘me gusta enseñar’ a ‘me gusta que la gente aprenda y con ello, la obligación de aprender todo lo que pueda para ser un mejor docente’”, explica.

Una trayectoria construida en la USACH

Tras titularse, Figueroa continuó buscando espacios que le permitieran ampliar sus conocimientos. Su paso por el Magíster en Educación Matemática surgió, precisamente, de la necesidad de seguir aprendiendo y de fortalecer sus herramientas profesionales.

En ese camino conoció la psicometría, área que terminaría convirtiéndose en uno de los principales ejes de su trayectoria académica y de investigación. Su trabajo de tesis estuvo vinculado a la medición de habilidades y, posteriormente, esta línea se profundizó al conocer un grupo más grande, el de Ingeniería en Estadística. 

La formación adquirida en estos procesos también lo llevó hacia el Doctorado en Estadística, etapa que actualmente desarrolla y que representa un nuevo desafío dentro de una trayectoria marcada por la búsqueda permanente de conocimiento.

Para Figueroa, la USACH ha sido fundamental en ese recorrido. “Es una universidad, es un espacio donde el techo te lo pones tú. Tú decides qué tan alto llegas”, sostiene, destacando el papel de sus profesores, mentores y equipos de trabajo en su crecimiento académico y profesional.

Entre esas figuras reconoce especialmente a sus mentoras PhD. Rosa Montaño y PhD. Claudia Matus, quienes, según relata, lo impulsaron hacia la excelencia y contribuyeron a consolidar su interés por la psicometría.

Esta experiencia acumulada también está detrás del proyecto VIME que actualmente desarrolla. La iniciativa surge de una problemática concreta vinculada al llamado hito intermedio de la carrera de Pedagogía en Matemática: conocer cuánto saben realmente los futuros profesores y, a partir de esa información, identificar sus necesidades de aprendizaje.

El desafío no es menor. Los estudiantes presentan diferentes niveles y necesidades semestre a semestre, por lo que diseñar una asignatura y, especialmente, una evaluación capaz de responder adecuadamente a esa diversidad constituye una tarea compleja.

Es allí donde la psicometría adquiere un papel central.

“El proyecto VIME viene justamente a mirar eso”, explica Figueroa, quien busca combinar su experiencia como profesor con sus conocimientos estadísticos y de evaluación para desarrollar herramientas que permitan abordar esta problemática.

La iniciativa contempla además una perspectiva de vinculación y transferencia del conocimiento. La intención es que los materiales y resultados desarrollados puedan ser utilizados por otras facultades y contribuir, eventualmente, a fortalecer la formación inicial docente en Matemática a nivel nacional.

“Si podemos utilizarlo para mejorar la educación en Chile, o por lo menos la formación inicial docente en Matemática, vamos, que todo el mundo lo pueda aplicar”, plantea.

Para Figueroa, la vinculación con el medio no consiste únicamente en transferir conocimientos especializados, sino también en hacerlos comprensibles y cercanos para distintos públicos; en ese sentido, considera fundamental acercar la estadística a las nuevas generaciones, especialmente en un contexto donde la capacidad de interpretar información resulta cada vez más relevante.

“Poder llevar el conocimiento estadístico a distintas generaciones es esencial para una sociedad crítica con la información”, afirma.

Desde su perspectiva, una ciudadanía capaz de analizar los datos y cuestionar la información que recibe necesita contar con herramientas que permitan comprender de dónde provienen las afirmaciones y sobre qué evidencias se sustentan.

Esta preocupación también se relaciona directamente con su proyecto VIME, que busca aportar soluciones a una necesidad existente en distintas carreras de Pedagogía en Matemática y que, según explica, muchas veces permanece sin una respuesta especializada debido al limitado desarrollo de la psicometría en el país.

Otro de los espacios que Figueroa destaca dentro de su trayectoria es su participación en la Jornada Matemática de la Zona Sur. Para él, formar parte de estos encuentros ha significado una experiencia “enriquecedora”, especialmente por la posibilidad de compartir con investigadores y especialistas de distintas áreas disciplinares.

Su participación le ha permitido no solo aprender de otros, sino también recibir comentarios, discutir ideas y fortalecer sus propios proyectos.

“En comunidad se puede construir más y mejor conocimiento que uno por separado”, señala.

La generación de redes y el intercambio de experiencias aparecen así como elementos fundamentales de su visión académica: el conocimiento no se construye de manera aislada, sino a través del diálogo, la colaboración y la disposición a mejorar continuamente.

Al mirar su trayectoria, Figueroa la define como “caótica, hermosamente caótica”. La sucesión de estudios, proyectos, docencia e investigación lo ha obligado constantemente a salir de su zona de confort.

Esa experiencia también ha influido en su manera de entender el trabajo profesional; “si lo vamos a hacer, hagámoslo bien”, afirma, reconociendo que la exigencia de los equipos y personas que lo han acompañado durante su formación también ha contribuido a desarrollar una actitud de mayor rigurosidad consigo mismo.

Hoy, ser profesor por hora, contar con dos magísteres, desarrollar un proyecto VIME y cursar un doctorado representa para él un logro significativo, especialmente porque reconoce que muchas veces quienes trabajan como docentes por hora sienten que este tipo de oportunidades están reservadas para otros espacios de la academia.

Por eso, más que considerar el reconocimiento como algo individual, lo entiende como una oportunidad y, también, como un motivo de orgullo.


Subir