Bienvenidos(as) al DMCC | Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación

Académica Claudia Vargas representó a Chile en workshop internacional sobre inteligencia artificial y educación matemática en Washington

Académica Claudia Vargas representó a Chile en workshop internacional sobre inteligencia artificial y educación matemática en Washington

La académica del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación (DMCC) de la Universidad de Santiago, Claudia Vargas, participó en un workshop internacional organizado por la National Academy of Sciences, Engineering, and Medicine en Washington D.C., instancia que reunió a especialistas de cuatro continentes y 17 países para analizar cómo la inteligencia artificial, la ciencia de datos y el pensamiento computacional están transformando la educación matemática.

La actividad forma parte de una iniciativa internacional orientada a elaborar recomendaciones para el desarrollo de capacidades en pensamiento computacional, ciencia de datos e inteligencia artificial en el sistema K-12 (desde educación inicial hasta el último año de enseñanza media).

Vargas fue la única especialista sudamericana invitada al comité internacional del proyecto, el cuál es financiado por la Fundación Bill Gates, donde aportó la perspectiva latinoamericana, poniendo especial énfasis en las dimensiones éticas, emocionales y de equidad en la enseñanza de la matemática en la era digital.

Una mirada crítica al uso de la inteligencia artificial

Durante el encuentro, cada país presentó sus avances en integración tecnológica. Sin embargo, la académica chilena optó por una mirada distinta.

“Todos presentaron la perspectiva de sus países. Yo me salí de la norma. Les dije: ‘Miren, esto es lo que está pasando en Chile, pero sobre todo quiero hablar de mis preocupaciones’”, explicó.

Uno de los principales puntos que instaló en la discusión fue el uso crítico de la inteligencia artificial en el aula.

“En todos los países se está poniendo el acento en que los profesores aprendan a usar estas herramientas. Pero el uso crítico es donde hay que poner atención”, afirmó.

Según detalló, existe el riesgo de formar docentes técnicamente competentes en herramientas digitales, pero sin una reflexión profunda sobre sus implicancias pedagógicas y éticas. “La inteligencia artificial se equivoca. No podemos poner fe ciega en que su trabajo es siempre correcto”, advirtió.

Así también, uno de los ejes centrales de su intervención fue la defensa del rol docente frente al avance tecnológico.

“Los profesores son irremplazables”, enfatizó. Y agregó: “La experiencia del profesor está por sobre el uso de la tecnología”.

Para Vargas, la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa, pero no debe sustituir la mediación pedagógica ni el vínculo emocional con los estudiantes. “La inteligencia artificial no tiene emociones. El profesor no puede perder de vista las emociones de sus estudiantes ni dejar esa mediación en manos de una herramienta”, sostuvo.

Asimismo, alertó sobre un fenómeno que ya comienza a observarse: la disminución en el interés por estudiar pedagogía y la posible tentación de reemplazar labores docentes por automatización tecnológica.

“El riesgo es que se empiece a entregar el trabajo a la inteligencia artificial y se pierda la mediación del profesor. En eso tenemos que trabajar todavía”, indicó.

Evaluación centrada en el pensamiento y no en el resultado

En el plano pedagógico, Vargas planteó que la integración de la inteligencia artificial debe implicar también una transformación en la forma de evaluar.

“La idea no es dejarla de lado. La vamos a integrar, pero de manera inteligente, con inteligencia humana”, señaló.

En esa línea, propuso que la evaluación se enfoque en la calidad de las preguntas que los estudiantes formulan a la inteligencia artificial, los denominados prompt, y en su capacidad para modelar problemas reales, más que en la mera obtención de resultados correctos.

“Nuestra evaluación no debería centrarse en si el resultado fue 0, 1, 2 o 3, sino en la calidad de las preguntas que realizan y en cómo construyen modelos para resolver problemas reales”, explicó.

En conversación, la académica del DMCC también se refirió a la incorporación de inteligencia artificial en etapas escolares tempranas, siendo enfática en marcar límites.

“No estoy de acuerdo con integrar inteligencia artificial en las etapas más tempranas”, afirmó. Según argumentó, el aprendizaje inicial de la matemática debe ser principalmente experiencial y manipulativo.

“El aprendizaje temprano es exploración espacial, corporal, sensorial. Los niños tienen que aprender con su cuerpo, estimar, medir, cubicar. Eso no puede reemplazarse por una pantalla”, sostuvo.

La tecnología, indicó, debe incorporarse de manera progresiva y bajo decisiones pedagógicas responsables y fundamentadas en pensamiento crítico.

Impacto internacional y recepción de su propuesta

La intervención de la docente Claudia Vargas generó reacciones positivas entre los participantes, incluyendo especialistas de Finlandia, Singapur, Australia y Estados Unidos.

“El feedback que tuve fue muy bueno. Varias personas me dijeron que no habían hecho ese análisis desde la perspectiva ética y emocional”, comentó.

Asimismo, destacó que el debate sobre el uso excesivo de tecnologías y posibles pérdidas cognitivas es una preocupación compartida globalmente. “Conversé con colegas de Finlandia y estamos compartiendo perspectivas similares”, señaló.

Para la académica, la participación chilena permitió instalar una discusión necesaria en el escenario internacional: que la inteligencia artificial sea comprendida como herramienta y no como reemplazo.


Subir